Mariposa Morpho Aurora

María Alejandra
Morales Cárdenas

— Mórphosis —

Artista Escénica

Una belleza efímera, una vulnerabilidad que siempre me acompaña.
Me refugio en la fugacidad del tiempo, y en la fragilidad de lo que parece eterno.

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Prólogo

Mórphosis

Una carta al lector

Querido lector: Te presento “Mórphosis”.

En este libro podrás encontrar la investigación de una mariposa Morpho llamada María Alejandra Morales Cárdenas, que nació hace cuatro años.

Te invito a que te inmersas en este universo, a que recorras con atención cada capítulo, para que todo cobre sentido.

Te dedico cada palabra, cada frase, cada texto, cada poema, cada foto, cada video y cada mínimo detalle puesto con mucho amor en estas páginas.

Te regalo mi metamorfosis, los años de vida que llevo y los que me faltan.

Te otorgo el privilegio de conocer con profundidad a esta mariposa.

Te agradezco por el interés en este libro; prometo no decepcionarte…

Índice

Un libro sobre la mariposa Morpho

Capítulo I · Artist Statement
Anatomía
La declaración del ser
Capítulo II · Autoevaluación
Metamorfosis
La autopercepción
Capítulo III · Evaluación de profesores
Colonia
Cuerpos que han guiado
Capítulo IV · Evaluación de pares
Polinización
Cuerpos que han acompañado
Capítulo V · Escritos investigativos
Iridiscencia
Más allá de la belleza
Capítulo VI · Book
Hábitat
El cuerpo en imagen
Capítulo VII · Galería
Ecosistemas
Un cuerpo que se adapta
Capítulo VIII · Reel
Biodiversidad
El cuerpo en movimiento
Capítulo IX · Agradecimientos
Efecto Mariposa
Los que me sostuvieron
Capítulo I · Artist Statement

Anatomía

La declaración del ser

Soy Mórphosis, mariposa Morpho y metamorfosis;
Soy mi propia investigación,
Investigo lo efímero, las memorias que me acompañan, la transformación que habita mi ser.
Soy la oruga que se arrastra para alcanzar sus sueños; desde un suelo fértil y cambiante.
Soy bailarina lírica; fiel perfeccionista de mi técnica, delicadamente pulcra en cada mínimo detalle, espontánea y entregada a mi propio estilo de danza.
Soy la crisálida que se encierra en sí misma cuando necesita refugio, hecha de una capa tan fuerte pero tan fina que toca su máximo esplendor de vulnerabilidad.
Soy artista de circo; pierdo el miedo con la acrobacia y me reto con la manipulación de objetos.
Soy la mariposa con las alas más iridiscentes que podrás encontrar.
Soy aerealista; mi vida cobra sentido estando a metros del suelo y en compañía de mi lira.
Soy poeta, plasmo en palabras lo que a veces en movimiento no alcanza.
Soy promesas cumplidas y oraciones respondidas de Dios.
Soy compromiso, perseverancia y amor.
Soy María Alejandra Morales Cárdenas, y soy Artista Escénica.
Capítulo II · Autoevaluación

Metamorfosis

La autopercepción

A lo largo de este relato, las palabras subrayadas son galerías: al tocarlas se abre una colección de fotos o videos que acompañan ese momento de la historia.

Puesta de huevo

Esta metamorfosis comienza los primeros 6 meses del año 2022, antes de entrar a la carrera de Artes Escénicas, en donde un huevito fue puesto en UCollege Javeriano. Normalmente el huevito eclosionaría en pocas semanas e incluso días, pero este, todavía no estaba listo para salir al mundo exterior. UCollege fue un programa que marcó la vida del huevito en muchos aspectos y lo formó en lo que hoy en día es. En primer lugar, le mostró cómo era la vida universitaria para que se pudiera acoplar a ella antes de entrar a la carrera; lo introdujo en los grupos culturales, le mostró el campus e hizo que el huevito se enamorara de este, le ayudó a descubrir todas las oportunidades que le brindaba la universidad de sus sueños, en fin, Ucollege hizo que el huevito se sintiera como en casa y empezara su proceso de metamorfosis. En segundo lugar, le brindaron acompañamiento psicológico individual y grupal para que emocionalmente el huevito se sintiera completamente seguro de la decisión que iba a tomar al estudiar Artes Escénicas y así mismo, se sintiera respaldado en todo lo que estaba pasando en su vida en esos momentos. En tercer lugar, le dieron la oportunidad de homologar todas las materias que vio en el programa y esto le ayudaría más adelante para poder estar tranquilo académicamente y llevar el promedio que tanto anhelaba; de hecho, en el programa el huevito cursó una materia llamada Taller de lectura y escritura, en donde descubrió sus habilidades para escribir y su fascinación por la poesía. En cuarto lugar, pero no menos importante, le hicieron seguimiento a su proceso para entrar a la carrera que tanto soñaba y ayudaron a que la familia del huevito se convenciera poco a poco de que eso era lo que realmente quería. En quinto y último lugar, gracias a este programa, más adelante le brindarían una oportunidad laboral que marcaría un cambio en su vida, pero de eso, se hablará después.

Y allí estaba,
una cáscara tibia guardando preguntas.
El mundo insistía en nombrarme, antes de que yo supiera mi nombre.
Pero hubo un lugar que no me exigió romperme a la fuerza,
Me enseñaron primero a habitar la espera.
Todavía no nacía, pero ya soñaba.

De huevo a oruga

En el segundo semestre del 2022, este huevito por fin eclosionó y se convirtió en oruga. Esta oruga ha sido la más longeva de todas las especies, ya que vivió por un año; ciclo básico.

En primer semestre, la oruga entró a un ecosistema completamente nuevo para ella. Se sentía muy expectante y nerviosa de todo lo que se venía en su vida, pero cada más segura de que fue la mejor decisión que pudo tomar. Durante este primer semestre, el cuerpo de la oruga fue acondicionándose poco a poco al ritmo físico que pedían las clases, fue conociendo también como debía llevar su rutina de sueño y alimentación, ya que entendió que esto es fundamental para su metamorfosis.

Ese semestre hubo una materia en particular que marcó el inicio de un hermoso proceso en la carrera; Elementos de la Puesta en Escena I. Los maestros Víctor Quesada y Humberto Canessa acompañaron a la oruga en una investigación tanto teórica como práctica, basada en la búsqueda de identidad artística. Por un lado, Víctor, se empeñó en darle herramientas teóricas, de tal forma que la oruga pudiera empezar a buscar referentes en distintos textos, encontrar conexiones entre lo que está plasmado en libros con lo que se expone en escena, y finalmente, seguir apropiándose de lo que tanto disfruta hacer, escribir. Por otro lado, Humberto, la orientó en como reunir toda esa teoría aprendida y plasmarla en una puesta en escena, en donde el cuerpo habla por medio de la danza, el teatro, el performance, y cualquier acto de revolución artística. La oruga en ese momento no lo sabía, pero Humberto Canessa, se iba a convertir en uno de sus más grandes maestros y referentes de la carrera, y esta primera muestra solo fue el comienzo.

Llega segundo semestre a la vida de la oruga y con ello, retos nuevos, conocimientos por ampliar, y consolidar el aprendizaje adquirido en su cuerpo. Ese semestre, hubo dos maestros en específico que marcaron por completo el rumbo que tomó más adelante en su carrera. Gracias a Principios de la Danza II conoció por un lado a la maestra Juliana Atuesta, encargada de la parte de Ballet. Quién se convertiría en su consejera académica, y la primera persona que le abrió las puertas al mundo laboral artístico; y, por otro lado, el maestro Arnulfo Pardo, encargado de la parte de Danza Contemporánea. Quién sería su consejero de portafolio en último semestre y su director en varios proyectos escénicos.

Haber concluido el primer año de la carrera, hacía sentir a la oruga muy orgullosa de ella misma. Aprendió que la disciplina, la constancia y la pasión por lo que uno hace, supera muchas veces al talento, y ahora que comenzaba la etapa más larga y retadora, estaba lista para descubrir lo que su cuerpo era capaz de hacer, lo que su mente era capaz de vencer, y lo que su corazón era capaz de soñar. Así que, muy expectante por el futuro, concluyó con éxito ciclo básico y estaba lista para empezar ciclo profesional.

Nací torpe, pequeña, hambrienta del mundo.
Todo era nuevo, pero aprendí a crecer.
Me descubrí hecha de dudas, de tinta, de escenarios posibles.
Pero había algo claro: cada paso, por mínimo, me acercaba.

De oruga a crisálida

Esta fase también se extendió más de lo normal, ya que duró otro año (tercer y cuarto semestre); cuando debió durar por mucho unos meses. Pero como es evidente, esta metamorfosis ha sido única, y cada fase se tomó el tiempo que requería. Al entrar a tercer semestre, la oruga supo que ya era el momento de empezar a encerrarse en la crisálida, fue construyendo poco a poco cada capa protectora. La danza, era el lugar seguro de la oruga, por ende, sabía que nada ni nadie iba a poder estropear todo lo que había logrado con esta; y por un tiempo, así fue. En ese semestre, las clases en realidad no fueron las que precisamente este ser convertido en crisálida quería, pero como era un mundo nuevo, las aceptó y las disfrutó como se debía. Por un lado, vio el laboratorio de Danza improvisación con la maestra Natalia Orozco; fue una materia muy retadora, ya que esta área no es de sus fortalezas, sin embargo, aprendió mucho sobre su movimiento. Como este se puede relacionar con otros cuerpos, sus improvisaciones y con el entorno. Por otro lado, pudo seguir aprendiendo de la mano con la maestra Juliana Atuesta, ya que fue su profesora en la puesta en escena Repertorio de la Danza y una de las directoras de su primer ensamble sobre periodismo performático: "La Condena", del cual, tuvieron una invitación por parte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, para presentar en su auditorio (Fabio Lozano UJTL) fragmentos de este ensamble, en su 25° Festival de Danza Contemporánea "METACUERPO". De Juliana aprendió que el conocimiento artístico también se encuentra en los libros, en la historia, en los más grandes referentes del arte; y una vez más, se acercó a su técnica de movimiento, a entender la danza como un lenguaje, y la creación colaborativa como medio de comunicación y respeto hacia el otro. Por último, en ese semestre, vio una materia más, que le dejó por medio de uno de los profesores una enseñanza muy valiosa que la iba a acompañar el resto de su proceso en la carrera, y que se relacionaba con la etapa de la metamorfosis que estaba viviendo en ese momento. Técnica básica de Ballet y Alexander, guiada por los maestros Nestor Iván Vargas y Robert Eugene Rosenberg (Bobby), quienes llevaron con todos sus estudiantes un nivel de técnica bastante alto y una disciplina difícil de adquirir. Al tener un resultado tan bueno en esa clase, Iván, el último día de ese semestre, le dijo a esta pequeña crisálida a punto de cerrar: "Debes creer en el talento que tienes, que tu mente no sea una barrera. Tu cuerpo tiene las capacidades, tu corazón las ganas, y la belleza tanto interna como externa que carga tu ser, te llevarán a grandes cosas".

A mediados de ese mismo semestre, la maestra Juliana Atuesta la contacta para hacerle la propuesta laboral que se mencionó anteriormente en este texto. El Festival Danza en la Ciudad 2023, iba a tener cabida en septiembre de ese año y estaban buscando bailarines. Fue por su desempeño, su trabajo arduo y el carácter que tuvo en las clases que tomó con Juliana que hizo que esa propuesta fuera posible. Ella nunca se imaginó que tan pronto iba a tener una experiencia como esa, pero ahí estaba, pisando un escenario como bailarina profesional por primera vez. Fueron meses de ensayo, colaborar con colegas muy talentosos y poner sus habilidades al servicio de los demás. Entonces, el 24 de septiembre del 2023 en la carrera séptima de Bogotá, este bello performance fue puesto en escena y presentado al público. Fue así, como también esto se convirtió en el último respiro de la oruga para cerrar la crisálida por completo.

Llegó cuarto semestre, con un encierro total en sí misma. Estaba en su zona de confort: la danza, así que no había nada que pudiera salir mal, y así fue por ese instante. En primer lugar, el maestro Humberto Canessa volvió a ser parte fundamental de su carrera, porque con el laboratorio de Composición Coreográfica nació lo que hoy en día es su investigación más personal e importante: "Mórphosis". Cabe resaltar, que esta investigación se ha transformado según sus nuevos intereses y a medida que ella iba encontrando los caminos que ahora rigen su vida artística; sin embargo, nunca olvida que gracias a esa materia fue donde surgió todo. "Mórphosis", combinación del nombre de la mariposa con la que siempre se ha trabajado (Morpho) y metamorfosis, surge de la inquietud de cómo se puede relacionar este proceso biológico con sus aprendizajes en la danza. Así que, tanto en la corpografía, en la video danza y en la coreografía, se plasmó de forma gráfica esta inquietud respondida mediante el arte. Adicional a esto, Humberto junto con el maestro Iván Vargas (una vez más), la acompañaron en la técnica básica de ese semestre: Ballet y Danza Moderna, que fue una clase sumamente retadora ya que el grupo estaba conformado por personas con una técnica impecable, y como la carrera es multinivel desde tercer semestre, ella no podía evitar sentirse pequeña, insegura y vulnerable; no había mejor manera de explicar esto, que por el proceso de metamorfosis que llevaba en esos momentos: la crisálida. Perfectamente cerrado, tan bello al contemplarlo, pero tan frágil, que, si pasa un torrencial de viento, puede destruir en un segundo, todo lo que con tanto esfuerzo se ha construido. Pero esto no la detuvo, ni hizo que se estancara en su aprendizaje, al contrario, se esforzó cada vez más en destacar por su compromiso, pulcritud y curiosidad en adquirir más habilidades. Algo muy parecido, le sucedió en el ensamble de danza contemporánea de ese semestre: "Intento Optimista de un_ Lunátic_", que para entender y relacionar con exactitud a que se está refiriendo, se citará fragmentos de la autoevaluación que hizo para esa materia y la retroalimentación que el maestro Arnulfo Pardo, quién volvió a ser parte fundamental de su crecimiento como artista, pero esta vez, la acompañó como director en esta creación, le dio en su momento.

"Comparto como cada uno de los integrantes del grupo (director, asistente de dirección, ejecutantes, productoras e iluminador) fueron tomados en cuenta, escuchados y respetados cuando compartían una idea, opinión, etc. Esto me lleva a la siguiente reflexión y es que durante todo el tiempo que estuvimos cocreando, me sentí muy cómoda a la hora de dar aportes, de plantear soluciones o buscar diferentes maneras de llegar a algo cuando las de un principio no estaban funcionando. El recibimiento siempre fue muy bueno y eso hizo que yo cada vez me sintiera más segura de las cosas que tengo por ofrecer tanto corporal como intelectualmente; también me sirvió para darme cuenta de habilidades que tenía guardadas o que tal vez por pena no las había explorado, así que me queda de lección y para otros procesos creativos poner dichas habilidades en disposición de los demás."

— María Alejandra Morales Cárdenas, Fragmentos de autoevaluación Intento Optimista de un_ Lunátic_. Cuarto semestre, 2024-10.

"Aleja querida. Tienes grandes cualidades de liderazgo, las cuales compartes con tus pares por medio del ejemplo y trabajo comprometido. Esto es maravilloso, pero considero que tienes el potencial para ejercer ese liderazgo positivo también desde el uso de tu voz y la palabra. Deja de sentirte joven o pequeña (en edad y semestre) dentro de los procesos creativos de la Carrera. Estás trabajando duro y comprometidamente para convertirte en una bailarina y creadora de grandes fortalezas artísticas."

— Arnulfo Pardo, Fragmentos de retroalimentación Intento Optimista de un_ Lunátic_.

Dentro de esa pequeña crisálida ya se podían observar las alas casi hechas por completo. La mariposa estaba a punto de emprender vuelo, pero para que eso pasará, había una última materia por ver, y gracias a la investigación tan valiosa de esta, la formación de un nuevo ser venía en camino. La puesta en escena Desafíos del Aprendizaje con el maestro Manuel Enrique Díaz, fue un muy buen descubrimiento dentro de la carrera, ya que ella siempre había tenido la inquietud de porqué se encaminó por el lado artístico, si por el contrario su vida antes de ser un huevito estaba regida por la educación tradicional. Allí encontró un espacio seguro para poder responder todas sus preguntas y darles cabida a muchas otras; fue gracias a eso que nació: "Así aprendo yo. ¿Cómo los diferentes modelos de enseñanza forman el aprendizaje de una persona?". Un escrito investigativo basado en la experiencia personal de este ser en formación y complementado con referentes vistos en clase. En esos momentos, esta crisálida entendió que ya venía una nueva etapa para ella, pero que no había podido llegar hasta ese instante si no fuera por todos los retos que asumió y logró; no fueron nada fáciles, pero que sabía que debía continuar enfrentándolos porque al final todo iba a valer la pena. Entendió también, que, en una carrera como esta, si bien el cuerpo es el medio de trabajo y la forma de comunicarse con el otro y con el espacio, la teoría es de igual manera fundamental para permearse del arte.

Tuve que aprender a cerrarme.
No por miedo, sino por necesidad.
Construí paredes delicadas, con caídas pequeñas y victorias silenciosas.
Desde afuera todo parecía quietud,
pero por dentro todo se reorganizaba.

Recuerda: las palabras subrayadas abren fotos y videos de cada momento.

De crisálida a mariposa

La mariposa finalmente salió de la crisálida y ella creía que iba a poder volar de inmediato, pero como todo en la vida hay que seguir reglas, y en este caso, las de la naturaleza. Las alas, tenían que dejarse secar por un muy buen tiempo y hasta que no estuvieran completamente rígidas, no las iba a poder utilizar; así, se sintió la técnica Básica de Danza Contemporánea que vio en quinto semestre. Los maestros Leonardo Girón y Sara Regina Fonseca fueron los que la guiaron en este proceso, que lastimosamente, no fue bueno. La danza contemporánea había sido un área de gran interés, gracias a las buenas experiencias con los maestros Humberto y Arnulfo en semestres pasados; sin embargo, la mariposa se dio cuenta de que justamente en muchas clases, el conocimiento que se adquiere y el disfrute que se tenga hacia estas, se divide entre el buen acompañamiento de los maestros y la relación que cree el grupo, y esto, fue lo que falló en esa técnica. Cada vez que iban pasando las clases, la mariposa sentía que nunca iba a poder volar, es más, hasta llegó a sentir, que todo su proceso de metamorfosis no había valido la pena. Porque hoy en día, esta mariposa cuenta con mucha tranquilidad y paz en su corazón que se sintió humillada, comparada y despreciada en esa clase, pero en esos momentos, lo único que quería hacer era retirarla, porque fueron más las veces que se iba a llorar al baño, a las que entendía el ejercicio y/o la frase de movimiento enseñada. Ella nunca ha pensado que las preferencias que tienen los docentes hacia algunos estudiantes estén mal, incluso cree, que por algo dichos alumnos resaltan al ojo crítico de los maestros; sin embargo, cuando estas preferencias son exaltadas para hacer sentir mal a otros por su trabajo no es éticamente correcto, y menos viniendo de una persona que está acompañando procesos artísticos en formación. A esta mariposa nunca se le quebraron las alas, pero si se quebró su relación con la danza y de algún modo sintió que había traicionado la razón de ser para entrar a estudiar Artes Escénicas. Poco a poco, le perdió el gusto a bailar, no le importaba mucho si asistía o no a esa clase y sentía una desilusión tan grande que no sabía si el vacío que tenía ahora en su vida iba a poder ser llenado con algo.

El sol se ponía cada vez más brillante y las alas estaban cada vez más secas, incluso ya se empezaban a ver los primeros aleteos de la mariposa, pero como ella estaba en un momento tan vulnerable, era mejor ir despacio y que se diera cuenta, que la vida le tenía preparado algo mucho mejor, algo que ella nunca se iba a esperar. Llega el laboratorio de Aéreos a este mismo semestre (quinto) y con ello un nuevo desafío que enfrentar. La danza aérea era algo muy lejano para esta mariposa, que, aunque sabía perfectamente lo que era, y no se perdía ninguna muestra de las personas más avanzadas, ella lo veía simplemente como algo que tenía que intentar una vez en la carrera. Pero lo que no sabía, era que esto iba a llenar el vacío con el que se quedó de la danza e iba a encontrar una nueva pasión. Fue el primer día de ese semestre a las siete en punto de la mañana, donde conoció a Luis Jonathan Hernández (Tatan), quién se convertiría en el maestro que la instruiría en ese laboratorio, pero que, en esos momentos, ella no se imaginaría lo que Tatan iba a marcar en su vida. La mariposa, por fin pudo emprender vuelo y fue gracias a la lira (elemento aéreo) que lo logró. Día tras día, entrenamiento tras entrenamiento, estar a metros del suelo haciendo, figuras, trucos, caídas e incluso secuencias, la hacían sentir completamente viva, y eso, solo era el comienzo. Las mariposas suelen durar días o por muchos meses, pero esta, está viva desde ese momento y lo seguirá estando hasta que ella misma lo decida.

Ahora solo revoloteaba sin parar, y la curiosidad por descubrir que podía hacer con este nuevo cuerpo la llevó al ensamble de Taller Producción Escénica, en donde le correspondió "Mientras Caemos", dirigido por la maestra invitada Diana Salamank. La producción era algo completamente nuevo para la mariposa, incluso, le tenía un poco de temor, pero con el tiempo, esta perspectiva fue cambiando por completo y la vida le volvió a sonreír con otra recompensa. Entendió que esta materia se resume en tres grandes aspectos: ser diligente, tener una actitud servicial con el otro y saber la importancia de los roles que cumplen las personas que están en tras escena de algún montaje. Fue así, como desde el principio tuvo una excelente relación tanto con la directora como con los ejecutantes. Esta mariposa hacia más del trabajo que le correspondía, pero esto nunca fue un problema para ella, es más, no se imaginó lo mucho que le fuera a gustar la producción. Y gracias a su esfuerzo, dedicación y compromiso, la maestra Diana la nombra asistente de dirección; dándole un cargo con muchas más responsabilidades pero que ella sabía que las podía asumir; otorgándole la posibilidad de acercarse a los ejecutantes para hacerles alguna corrección, ayudarles en algo que no entendieran, o simplemente brindándoles apoyo en cualquier aspecto; y por último regalándole el privilegio de asistir la dirección de la maestra y poder aportar ideas en las coreografías y el montaje final.

Quinto semestre, marcó un antes y un después en la vida de la mariposa. Por un lado, tomó la decisión de alejarse un muy buen tiempo de la danza, gracias a la experiencia que tuvo; pero, por otro lado, encontró dos grandes ramas por las que ahora quería transitar. Y de eso se trata la vida, abrazar cada parte del proceso, entender que este no es lineal, saber que, si en algún momento la metamorfosis debe parar, continuar, o incluso retroceder, está bien y el corazón debe estar en paz con eso.

Salir dolió.
No porque faltaran alas, sino porque aprender a usarlas no vino con instrucciones.
Creí haber perdido algo irremplazable,
pero la vida conoce rutas extrañas.
Colgada del vacío, entendí:
Que no todas las caídas son descenso.

Primeros vuelos

En sexto semestre, el rumbo que la mariposa llevaba en su carrera cambió un poco. Tomó la decisión de ver materias enfocadas en circo, sin pensar que lo iba a hacer de aquí en adelante. El laboratorio de Aéreos se convirtió más que en una clase, en una declaración profesional, ya no entrenaba solo por curiosidad, sino porqué convertirse en aerealista era su nuevo sueño. Jamás imaginó que llegaría a estar tan inmersa en este mundo, que las tres veces a la semana que tenía esta materia, no fueron suficientes y empezó a buscar entrenamientos extra, y ahí, siempre estuvo Tatan, apoyándola en todo lo que ella quería y soñaba. Técnica básica de Circo con los maestros Leonardo Girón y Daniel Valderrama (Daniman), fue otro acierto de ese semestre; por el lado de las acrobacias poco a poco fue perdiendo el miedo a caer, al error y a intentar muchas veces un mismo truco; por el lado de la manipulación de objetos, en especial los malabares, se dio cuenta que también le llamaban mucho la atención y que, con constancia, iba a poder adquirir esta nueva habilidad. Con Daniman, también vio una materia más ese semestre. La puesta en escena de Circo fue lo que hizo que se terminara de enamorar por completo de esto. Encontró mucho valor en aprender desde lo teórico, desde los materiales audiovisuales que ofrece la tecnología, desde la historia y los comienzos del circo, desde los referentes tanto nacionales como internacionales, desde crear una investigación propia; y así lo hizo. Transformó lo que creó en el laboratorio de Composición Coreográfica en cuarto semestre y lo enfocó en sus necesidades e investigaciones del momento. "Mórphosis", ahora hacía referencia a un escrito que contesta la siguiente pregunta: ¿Cómo relaciono la metamorfosis de la mariposa con el aprendizaje de una técnica circense? Así como esta investigación cambió de norte, sus intereses también lo hicieron, y el circo cada vez más iba siendo protagonista de este cambio.

Por más que la mariposa quisiera, en realidad nunca se iba a poder alejar por completo de la danza, pero ahora prefería tener algún contacto con esta, de manera segura, sabiendo que no iba a salir lastimada otra vez, por eso, vio el ensamble de danza contemporánea "Otra Cosa es Otra cosa" con el maestro Humberto Canessa. Ya sabía como trabajar con este director, las cosas que le gustaban y las que no, ya tenía también entrenado su cuerpo para las frases de danza contemporánea y moderna que Humberto suele poner. Fue un proceso y un resultado muy hermoso y sin darse cuenta, logró sanar una pequeña parte de su amor y herida más grande: la danza; pero el ensamble no fue lo único que ayudó en esto. El maestro Arnulfo Pardo vuelve a aparecer en la vida de esta mariposa y con una propuesta que no iba a poder rechazar. Anualmente, la Facultad de Artes hace una creación colaborativa entre sus tres programas: Artes Escénicas, Artes Visuales y Estudios Musicales, y un director de cada área debe escoger los ejecutantes. Arnulfo la elige junto con cuatro amigas más y después de ensayar sábados y domingos por un mes y medio, dio como resultado "La Tempestad – Tormenta de Nieve", una puesta en escena con música en vivo, proyecciones y material audiovisual, que complementaban a la perfección con la danza.

Como dejar de entrenar no era una opción y más ahora que el circo regía su vida, decidió inscribir una vez más el laboratorio de Aéreos en el periodo intersemestral del 2025. De lunes a viernes, de siete a nueve de la mañana no hacía más que colgarse en la lira y dejarse llevar por las infinitas posibilidades que le brindaba. Fue en esos momentos donde vio su cuerpo lleno de morados, cayos y cicatrices, pero por alguna extraña razón eso era lo que más la motivaba. Comprendió, que dedicarse al circo no iba a ser nada fácil y que en el camino se encontraría muchos obstáculos, pero aún así, el amor, la pasión y la entrega que iba a tener de ahora en adelante iba a superar cualquier cosa. Desde ese momento aquella mariposa se propuso un nuevo sueño: ser artista de circo, y no ha dejado de luchar porque así sea. En este mismo periodo intersemestral, la Pontificia Universidad Javeriana, le hace la propuesta laboral de la que se habló en el periodo de UCollege (Puesta de huevo). Cuando ella estaba en ese programa, grabo un video de su experiencia en este, y gracias al buen resultado, la invitan a trabajar con el área de Mercadeo para crear contenido en las redes sociales de la universidad.

Probé el aire.
Había encontrado un nuevo centro,
una nueva forma de nombrarme.
Lo que antes era incertidumbre, ahora se volvió dirección.
Porque hay sueños que no llegan como revelación,
sino como práctica constante.

Alas iridiscentes

El primer día del séptimo semestre, firmó contrato para empezar con el contenido digital y hasta que deje de ser estudiante activa en la universidad tiene este puesto. Esta experiencia ha sido sumamente enriquecedora no solo para su carrera, sino también, para su vida. La ha ayudado a fortalecer habilidades para desenvolverse mejor en público y mediante cámaras. Con esto, también ha podido conocer mucho más acerca de la Javeriana, los eventos que hace, lo que ofrecen las demás facultades y carreras, y datos interesantes que le han ayudado en su vida universitaria, y quién quita, que, en el futuro, otro trabajo con la universidad, pero esta vez, como Maestra en Artes Escénicas.

Este semestre en cuanto a materias también trajo muchas cosas buenas. Empezando por el laboratorio de Exploración Audiovisual dirigido por los maestros Luis Cáseres (Lucho) y Daniel Valderrama (Daniman), quienes fueron muy pacientes y amorosos a la hora de enseñarle a la mariposa, porque el grupo en su mayoría estaba repitiendo la materia y ya tenían hasta el proyecto final iniciando el semestre, en cambio ella se sentía muy inexperta en todo lo que se veía en esa clase, eran de esos retos que le gustaba asumir porque la ponían completamente fuera de su zona de confort. Para su sorpresa, encontró la forma de desenvolverse en esta clase, cada entrega era un laberinto mental que al final siempre resolvía y le terminaba gustando. Lo que aprendió ahora lo aplica en otras clases, y como no, en su trabajo con las redes sociales. Continuando con las demás clases de ese semestre, que fueron todas enfocadas en circo, empezando por las que repitió del semestre pasado: técnica básica de Circo con los maestros Luis Jonathan Hernández (Tatan), Leonardo Girón y Daniel Valderrama (Daniman), y puesta en escena de Circo con las maestras Olga Lucia Sorzano y Catalina del Castillo. Donde por el lado físico, rectificó una vez más que las acrobacias ya sea individuales, en dúo o grupales y la manipulación de objetos, ya no solo el malabar sino ahora también el contact, eran elementos que la iban a acompañar de aquí en adelante en su proceso de formación para convertirte en artista circense; también se dio cuenta que todas las herramientas, educativos y ejercicios que le brindaban los tres maestros en esta clase, iban a ser siempre información valiosa a la que iba a poder recurrir cada vez que lo necesitara. Y por el lado teórico, complementó su investigación pasada aprendiendo a citar autores de gran importancia para sustentar las ideas propias, además siguió indagando de aquellas cosas que no se ve en escena, pero si se encuentra en la literatura. Pasando ahora a la materia más significativa, no solo para ese semestre sino para la carrera en general, llegó el ensamble de circo 346 a la vida de la mariposa dirigido por Luis Jonathan Hernández (Tatan). En primer lugar, la creación de este ensamble surgió por el interés de un grupo de estudiantes en específico que se cuestionaba el porqué de la falta de inclusión por parte de la carrera hacia el circo, porque no solo bastaba una técnica, una puesta y un laboratorio, ya era hora de que también le dieran cabida al montaje escénico de este. Así que, con una meta clara, reunieron firmas para que ese ensamble y con ese director fuera posible. Esto llevó a lo que hoy en día muchos llaman el mejor ensamble de la carrera de Artes Escénicas y definitivamente así lo sintió esta mariposa. Desde el primer momento Tatan sabía qué resultado quería y eso hizo que los ejecutantes trabajaran arduamente para lograrlo y cada vez se creaba un grupo más sólido, donde entre todos se apoyaban y construían un mismo fin. En cuanto a la mariposa, trabajó para lograr un número de lira, lleno de técnica perfectamente pulida y entrenada, pero también lleno de dramaturgia y sensaciones que debía transmitir en escena; adicionalmente, puso en práctica las acrobacias y la manipulación de objetos que aprendió en la técnica básica, pero lo más importante, acondicionó su cuerpo para ser el rol del medio en una triple altura femenina. Muchas veces la mariposa sintió frustración; sintió que su cuerpo no era capaz; se dejó ganar por los pensamientos negativos de su cabeza; se cuestionó si en realidad dedicarse al circo era posible; pero en todo ese tiempo, hubo una persona que no dejó que todo eso le ganara y al contrario siempre tenía una palabra de aliento o un abrazo. Hoy Tatan, esta mariposa quiere decirte que cambiaste por completo su vida; que si no fuera por tus entrenamientos y tus chistes malos los días no hubieran sido los mismos; que tú fuiste la persona que le dió iridiscencia a sus alas; que gracias a ti hoy dice con convicción que quiere ser artista circense; que aparte de ser su maestro de circo, eres su más grande inspiración; que con emoción ahora sabe que te puede llamar colega, y que, con profundo amor y gratitud, un amigo más.

Para terminar con este maravilloso semestre, las oportunidades laborales fueron algo que también estuvieron muy presentes en la vida de la mariposa. Por un lado, fue contratada en la academia Power Pole Studio para dictar clases de lira; y, por otro lado, con la ayuda de la universidad, fue invitada por el Colegio Nueva Granada para dictar un taller de malabares a los estudiantes del grupo de teatro. Cada una de estas experiencias fueron sumamente enriquecedoras, porque se empezó a desenvolver en el mundo laboral artístico, y entendió que gracias a su esfuerzo obtuvo estos resultados.

Finalmente, octavo y último semestre para la mariposa. Académicamente estaba muy tranquila ya que gracias a UCollege y a la buena organización en toda la carrera, ahora solo tenía que ver media matrícula. En cuanto a laboratorio, inscribió Dramaturgia del Movimiento con Mateo Mejía como profesor a cargo; aquí, pudo reencontrarse con esa danza que dejó atrás hace mucho tiempo y restauró la relación que tenía con esta. Ahora entiende que su movimiento, ya sea por medio de la improvisación o la coreografía es muy valiosa porque proviene de su cuerpo y poco a poco, abraza cada vez más los procesos que tiene en cercanía con la danza. Por el lado de técnica básica, nuevamente la de Circo con los maestros Tatan y Daniman, donde tomó cada clase como su entrenamiento personal. Tuvo una visión clara de que cosas ya tenía instauradas en su cuerpo y una meta precisa de que quería lograr este semestre, y así lo cumplió. Por último, el ensamble intensivo de danza y circo "La Madriguera". Este fue un cierre perfecto ya que combinó lo que la acompañó durante toda su carrera: la danza, y lo que ahora considera su profesión: el circo. Una cosa está ligada a la otra, porque ambas habitan en su cuerpo y así, nunca olvidará que, gracias a esto, es una artista interdisciplinar, una verdadera artista escénica.

Durante el semestre, también tuvo la oportunidad de volver a presentar 346 para tres colegios seleccionados. Fue becada por la universidad para que tomara un taller de circo – danza con los maestros Modou Fata Touré e Ibrahima Camara en el Festival Internacional de las Artes Vivas (FIAV). Adicional a eso, trabajó en su primera carpa de circo como bailarina y artista circense para la empresa Circo Planeta, para la celebración del Día del Niño en el Centro de Bienestar y Recreación para Agentes de Policía (CESAP).

Una vez graduada, quiere buscar por un tiempo oportunidades laborales como las que ya le han venido saliendo, pero tiene como objetivo, entrar a la Fondazione Cirko Vertigo en Grugliasco, Italia para el periodo académico del 2027. Allí, quiere profesionalizarse como artista de circo y transmitir el amor que siente por esto a todo el mundo.

Ahora brillo distinto.
No porque el camino haya sido fácil,
sino porque cada herida aprendió a reflejar luz.
Hoy llevo en el cuerpo todo lo que fui.
Nada quedó atrás, todo me habita.
Aunque el cielo siga siendo inmenso, ya no me da miedo.
Aprendí que el vuelo, deja de ser búsqueda cuando se convierte en mi hogar.

Capítulo III · Evaluación de profesores

Colonia

Cuerpos que han guiado

Luis Jonathan Hernández
Jonathan Hernández
Maestro de Circo
Humberto Canessa Ulloa
Humberto Canessa
Maestro de Danza Contemporánea
Evaluación de Profesor
Luis Jonathan Hernández

Es un honor para mí escribir esta carta de evaluación y reconocimiento para una gran mujer a quien conocí el primer día de mi llegada a la universidad, siendo ella quien me recibió y me dio una bienvenida calurosa cuando yo como maestro nuevo me encontraba muy perdido. Es difícil describir con palabras lo que ha significado para mí acompañar el camino de María Alejandra porque su historia no es solo la de una estudiante de circo, sino la de un alma valiente que decidió volar.

Recuerdo su primer encuentro con la lira; en ese momento fue evidente la conexión que ella encontró. Podría describir la magia y el brillo que reflejaron sus ojos como un alma que encuentra aquello que estuvo buscando toda su vida, y ese sentimiento fue creciendo con cada entrenamiento, cada intento, cada caída y cada logro, los cuales han construido los cimientos para la gran artista que es hoy. Ella no solo es una artista de gran nivel técnico, es una persona sensible, generosa y auténtica, con un corazón muy bello que siempre está a disposición ofreciendo su apoyo y conocimiento para el servicio de los demás.

Si tuviera que describir su proceso, lo haría a través de la metáfora de una mariposa. Inició como una aprendiz curiosa, en constante transformación, enfrentando retos con paciencia y fortaleza, pero no todo ha sido fácil; también han existido momentos difíciles tanto personales como profesionales: momentos de duda, de esfuerzo profundo, de llanto, de reflexión, pero sobre todo, de reconstruirse desde adentro para así poco a poco ir reconociendo su fuerza, su belleza y su capacidad de volar. Hasta hoy, que a punto de graduarse, despliega sus alas con libertad y belleza, elevándose con gracia en cada movimiento, recordándonos que el verdadero arte nace de la perseverancia y del coraje de reinventarse.

Tengo muy presente el día que me dijo que elegiría el circo como su camino de vida y como profesión. Ese día, aunque no lo mostré, de mis ojos salieron lágrimas de orgullo y de felicidad; sé que no fue una decisión fácil y también sé que no es una decisión a la ligera, sino el resultado de escuchar su corazón y tener el coraje de seguirlo. En cada movimiento suyo hay verdad, hay historia, hay alma, y desde ese día ya para mí se convirtió en una compañera artista de circo luchando por el mismo sueño que yo llevo en mi vida y el cual me ha dado tanto. Deseo y espero el día que estemos juntos compartiendo la escena.

Si algo puedo decir con certeza, es que su vuelo apenas comienza pero no es cualquier vuelo; esta mariposa tiene fuerza y determinación, y aunque hayan vientos fuertes y tenga miedo, ella dirá en su mente: "si tienes miedo, hazlo con miedo, pero hazlo", y seguirá volando cada vez más alto.

Hoy aquí, más que hacer una evaluación, quiero decirte gracias. Gracias por tu amistad, gracias por tu generosidad, por creer en mí, por permitirme guiarte y ser parte de tu proceso, pero dejarte contagiar de este bichito curioso y mágico que es el circo. Gracias por retarme a crear un ensamble de circo, porque si no hubiera sido por ti no habría aceptado y, aunque no creas, yo tenía miedo —miedo de fallar, de no cumplir con las expectativas puestas en mí— pero el apoyo que recibí de ti me permitió seguir fuerte y no enfrentarme a ese reto solo.

María Ale, donde quiera que vayas, llevas contigo la magia del circo que te recibió y te acogió, no solo para darte alegrías; te recibió para darte retos y ponerte en momentos difíciles para que demuestres esa dulzura y esa fuerza que solo tú tienes. Estoy seguro de que tocarás e inspirarás muchas vidas a través del circo. Cuando estés lejos recuerda que aquí siempre estaré para escucharte y animarte, o así sea solo para darte un abrazo y estar a tu lado en silencio, ya no como un profesor, ahora como un amigo y compañero de circo.

Con admiración y cariño,
JONATHAN HERNANDEZ GONZALEZ
Maestro Cátedra · Universidad Javeriana

Jonathan Hernández
Evaluación de Profesor
Humberto Canessa Ulloa

Cuando fui invitado a ser parte de esta Carrera de Escénicas en la Universidad Javeriana de Bogotá en 2018, tuve la oportunidad de encontrarme con una gran diversidad de estudiantes, propia de un programa multinivel y de múltiples énfasis que se distingue por una propuesta académica única dentro del horizonte de la enseñanza de estas disciplinas en Colombia y la región. Intuí entonces que, entre ellos, aparecerían algunas y algunos jóvenes con una visión más integral de lo escénico, cercana a esa necesidad profunda de no solo crear, sino también creer en el acto creativo como una experiencia totalizadora que trascienda ser únicamente ejecutantes para la escena y proyectarse como verdaderos investigadores-creadores. En ese camino, comienzan a hacerse especialmente visibles aquellos estudiantes cuya constancia, disciplina y convicción los llevan a comprender su oficio y su cuerpo desde una dimensión más profunda. Una comprensión que, como lo plantea Max-Neef en El acto creativo, reafirma la credibilidad en lo personal, en lo íntimo y en lo profundamente humano.

En este contexto, María Alejandra Morales —Maleja— emerge con claridad como una de esas artistas. A lo largo de su proceso formativo ha sabido construir una proyección profesional coherente, definiendo con rigor sus intereses, necesidades expresivas y búsquedas creativas. Su camino no se ha limitado a la adquisición de habilidades técnicas, sino que ha estado atravesado por la construcción de una filosofía de trabajo sólida y sensible. Desde sus primeras etapas, Maleja ha puesto en juego todo su potencial, manteniéndose constante en sus propósitos y evidenciando una evolución decidida. Su proceso da cuenta de una artista en transformación permanente —Mórphosis— como ella misma lo nombra de manera muy poética y sensible: una mezcla de mariposa Morpho y Metamorfosis, comprometida con la excelencia, pero también con una búsqueda honesta, rigurosa y profundamente humana dentro de las artes escénicas.

He tenido el gusto de acompañar su proceso formativo a lo largo de varios momentos clave de su carrera, en asignaturas que han permitido evidenciar su evolución técnica, creativa y humana dentro de la escena. Recién llegando en el primer semestre en la clase de Elementos de la Puesta en Escena I, junto al Mtro. Víctor Quesada, ella se destacó desde el inicio por su seriedad y compromiso con cada tarea asignada. A pesar de encontrarse en una etapa inicial de formación, mostró una notable capacidad de observación y análisis, así como una disposición constante para el trabajo riguroso. Su aproximación al hecho escénico fue respetuosa, llena de curiosidad y disciplinada, sentando bases sólidas para su desarrollo posterior.

Durante la Técnica básica de Ballet y Danza Moderna que ofrecí junto al Mtro. Iván Vargas en su cuarto semestre, su crecimiento fue evidente. María Alejandra consolidó una técnica limpia y precisa, acompañada de una evidente sensibilidad artística en expansión. Su carácter perfeccionista, que a veces puede jugar en su contra, en realidad se tradujo en un trabajo detallado y exigente consigo misma, siempre buscando ir más allá de lo esperado, atendiendo cada retroalimentación con respeto por su proceso y con la necesidad inminente de seguir evolucionando. En el Laboratorio de composición coreográfica y en los procesos de investigación-creación, comenzó a revelar una voz propia, con intuiciones creativas claras y una capacidad interesante para estructurar material de movimiento con dramaturgias ligadas a sus intereses creativos y una estética personal sólida; todo esto se evidenció tanto en su proyecto corpográfico como en la video danza y la entrega final coreográfica creada con sus pares.

En el Ensamble de Danza Contemporánea "Otra cosa es otra cosa", una pieza inspirada en la obra de la artista colombiana del performance María Teresa Hincapié, en el que participó en su sexto semestre, demostró una mayor madurez escénica. Su presencia en escena se volvió más contundente, y su capacidad de trabajo en equipo fue especialmente valiosa para el desarrollo colectivo. Maleja es una intérprete confiable, comprometida con los procesos grupales, respetuosa de sus compañeros y consciente de la importancia del engranaje colectivo en la creación escénica.

Finalmente, para este octavo y último semestre de su carrera tuve la suerte de poder compartir con María Alejandra en el Ensamble intensivo de Danza y Circo "La Madriguera", una pieza que diseñamos junto con el Mtro. Leonardo Girón de la técnica de circo. En esta pieza ella alcanzó un nivel de integración muy sólido entre técnica, expresividad y riesgo. Su trabajo como bailarina y artista aérea en la lira evidencia una disciplina rigurosa y una gran conciencia corporal, además de una gran capacidad de proponer en el trabajo en equipo; tiene excelente disposición, es atenta y respetuosa de su trabajo y el de los demás. En este punto, su identidad artística —que ella misma nombra metafóricamente Mórphosis— se manifiesta con fuerza: es una intérprete en constante transformación como una mariposa, frágil, pero a la vez poderosamente bella y entregada, haciendo uso de sus mejores habilidades y cualidades, capaz de habitar el movimiento con profundidad, precisión y sensibilidad.

Maleja es una artista perseverante, disciplinada y enormemente comprometida con su oficio. Su exigencia personal, bien encauzada, es una de sus mayores fortalezas, ya que la impulsa a crecer de manera constante. Asimismo, su capacidad para el trabajo en equipo y su ética profesional la convierten en una colaboradora valiosa en cualquier proceso creativo.

De cara a su futuro como profesional de las artes escénicas, como bailarina y como aerealista, considero que posee todas las herramientas necesarias para desarrollar una trayectoria sólida y significativa. La invito a seguir confiando en su voz propia, a permitirse también espacios de exploración más intuitivos y a abrazar los procesos con la misma entrega y pasión con que la reconozco hoy, pero también con la apertura hacia lo inesperado que también nutre toda su capacidad creativa.

Mórphosis no es solo un nombre, es una declaración amorosa de su potencia transformadora. Estoy seguro de que su camino seguirá desplegándose con la misma belleza, rigor y profundidad que ha demostrado hasta ahora. Te deseo mucho éxito y que el viento de la creatividad llene siempre tus alas de mariposa.

Con aprecio, cariño de siempre y reconocimiento,
HUMBERTO CANESSA ULLOA
Profesor Cátedra · Carrera de Artes Escénicas
Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá

Humberto Canessa
Capítulo IV · Evaluación de pares

Polinización

Cuerpos que han acompañado

Dana Santos
Dana Santos
Sofía Rivas
Sofía Rivas
Estefanía Millán
Estefanía Millán
Evaluación de Pares
Escrita por Dana Santos

Desde los primeros momentos que estoy en la universidad conozco a Aleja, desde aquella audición que me permitiría conocerla mejor tiempo después y desde esas primeras clases que compartimos. Aunque al inicio no éramos tan cercanas, siempre hubo algo en ella que admiré y que sentí que nos haría con el tiempo más unidas: una forma muy sincera de estar, de entregarse a lo que hacía y de buscar con el corazón. Desde ese momento la veía como una artista en formación muy comprometida, con una pasión tranquila pero constante por encontrar su lugar.

Como una mariposa, su proceso no comenzó en el vuelo, sino en esas primeras etapas más silenciosas e inciertas. Haber estado ahí, tanto en lo claro como en la duda, me permitió ver la profundidad de su transformación y entender que cada paso, por pequeño que pareciera, hacía parte de algo mucho más grande. Durante el ciclo básico, que compartimos durante dos semestres, empezamos a acercarnos más. Coincidimos en clases de danza, actuación y somática, espacios donde poco a poco fuimos compartiendo más, encontrándonos desde el hacer, desde el cuerpo, desde lo que cada una estaba atravesando. Fueron clases donde la veía siempre aferrada a su deseo de crecer como artista, con una entrega muy honesta y constante. La danza, especialmente, fue un lugar que nos conectó mucho, y ahí siempre había algo en ella que yo siempre resalté: ese brillo tan particular cuando se esforzaba por llevar todo a su máxima expresión. Era una entrega que no pasaba desapercibida.

En su inicio en la carrera, la siento como ese primer estado, ese "huevo" cargado de posibilidades, pero también de expectativa y preparación. Ahí también empezó nuestra cercanía. Compartimos procesos muy importantes, como nuestro primer ensamble, La Condena, donde no solo coincidimos escénicamente, sino que empezamos a acompañarnos de verdad. Recuerdo cómo su manera de estar se hacía evidente: comprometida, constante, atenta a lo que sucedía alrededor, encaminada aún por la danza y por la creación con esta. Su rendimiento no solo era sólido, sino profundamente entregado; no se trataba solo de cumplir, sino de sostener el ensamble, de cuidar lo que estábamos construyendo entre todos. Había en ella una disposición muy honesta hacia la creación, una forma de estar que sumaba, que acompañaba, que hacía que el proceso se sintiera más firme. Compartir ese primer ensamble hizo que empezáramos a acompañarnos como verdaderas artistas, desde adentro del proceso. Fui testigo de cómo iba comprendiendo lo que implica habitar un ensamble: estar presente desde el vínculo, desde la confianza y desde ese compromiso silencioso que sostiene lo colectivo. Y al mismo tiempo, ese espacio nos permitió construir una forma de trabajar juntas, de escucharnos y de sostenernos, entendiendo que la escena también se teje en relación. Nos permitió estrechar nuestra amistad.

En la técnica de Ballet y Moderno también pude estar muy cerca de una parte importante de su proceso. Las dos llegábamos con una base en Ballet, y eso hacía que compartiéramos un mismo punto de partida, era un lenguaje que ya conocíamos. Pero cuando apareció el moderno para ambas fue algo nuevo, otra forma de moverse, de soltar y de romper con lo que el Ballet ya había marcado. Y ahí fue muy claro verla. Lo que podía sentirse como un choque, en ella se volvió un reto que asumió con mucha fluidez. Se fue adaptando muy rápido, dejando que su cuerpo aprendiera desde otro lugar, más disponible y menos rígido. Hubo en ella una capacidad muy bonita de escuchar su cuerpo, de dejar que ese nuevo lenguaje entrara sin resistencia. Además, el hecho de estar siempre ubicadas juntas en ese salón de clase hizo que ese proceso se volviera aún más especial para mí. Compartir ese espacio a su lado lo hizo más cercano, más llevadero, incluso más divertido. Son de esos momentos que terminan marcando el proceso sin que uno se dé cuenta en el instante.

Considero que la danza, durante esta etapa de Aleja, era como la hoja de la que la oruga se sostiene: constante, segura y necesaria. Pero también como pasa en toda metamorfosis, llegó un punto en el que ese mismo lugar empezó a generar dudas o incomodidades. Y ahí apareció algo muy valioso en el proceso de Aleja: un tránsito donde el Circo llegó a su vida, no como algo ajeno, sino como un espacio donde su cuerpo empezó a sentirse más libre y mucho más vivo. Un espacio donde ella empezó a verse aún más radiante que nunca.

Y es justamente en ese proceso donde empieza a verse una Aleja que empieza a aprender a volar poco a poco. Como si, dentro de esa crisálida, algo nuevo comenzara a formarse. En técnica básica de Circo fue muy evidente: la sentí más fuerte, más presente y conectada con lo que hacía. Las acrobacias y los malabares no fueron solo una exploración de clase; había un interés real y una entrega completamente distinta. También fue muy potente y valioso verla reconectar con habilidades que ya habitaban en su cuerpo desde la gimnasia, conociendo su historia previa a la universidad, pero ahora desde un lugar más consciente y decidido. Aunque no compartí con ella el laboratorio de Aéreos, en la técnica de Circo era claro que ese trabajo y los aéreos la estaban completando profundamente. Todo empezaba a alinearse en ella y se le notaba en su forma de estar. Desde mi percepción, nunca se sintió pasajero. Había una convicción creciendo en ella, algo que la sostenía y la impulsaba.

En las clases más teóricas también fue muy especial compartir con ella. En puestas en escena, en Cuerpo y nuevos medios, en Teatro Musical y en Circo siempre estuvimos cerca, acompañándonos en todo el proceso de aprendizaje. Había algo muy bonito en cómo nos apoyábamos: en las dudas, en los momentos donde algo no salía, pero también en lo que íbamos entendiendo y podíamos compartir la una con la otra. Pero más allá de lo académico, esos espacios también se volvieron muy nuestros. Siempre encontrábamos la forma de compartir algo más: conversaciones largas, risas, comida, pequeños momentos que hacían que las clases fueran mucho más que una obligación. Eran espacios donde aprendíamos, pero también donde construíamos recuerdos que se quedan. Y creo que eso también hizo que nuestro proceso fuera distinto, más cercano, más humano y más lleno de vida. Definitivamente una amistad sincera como artistas.

Al mismo tiempo, su proceso no se ha quedado solo en su vuelo personal, y eso es algo que admiro mucho de ella. He podido verla habitar otros lugares dentro de la escena, como la producción y la asistencia de dirección, y ahí aparece otra forma muy bonita de ser artista. No es solo la Aleja que vuela, sino también la que sostiene, la que cuida, la que está pendiente de todo y de todos. Su proceso como productora también ha sido algo que admiro profundamente. En Mientras Caemos, donde yo fui ejecutante, pude verla desde otro lugar, uno que no siempre es visible pero que sostiene todo lo demás. Fue una productora increíble: muy organizada, atenta a cada detalle, siempre dispuesta a ayudar y con una actitud que hacía que el proceso se sintiera más ligero, incluso en los momentos de mayor exigencia y dificultad para mi. Sabía escuchar, resolver, anticiparse, y sobre todo, estar. Y siento que fue precisamente esa forma de asumir la labor, con tanta entrega y responsabilidad, lo que hizo que naturalmente pasara a ser asistente de dirección. No fue casualidad, fue consecuencia de la manera en la que sostuvo ese proceso. Y además, fue excelente en este rol.

Al mismo tiempo, tuvimos la oportunidad de invertir los roles. Yo fui productora en uno de sus ensambles como ejecutante, 346, y ahí pude verla en su lugar de ejecutante, especialmente en los aéreos. Fue muy fuerte verla en escena, porque había una claridad y una presencia que no se pueden fingir. En la Lira ella siempre se sintió y se vio completamente en su elemento: segura, precisa y conectada. Había algo muy orgánico en su movimiento, una forma de habitar el aire que hacía que todo se viera fluido aun cuando detrás hay una exigencia enorme. Para mí fue muy significativo acompañar ese proceso desde otro lugar, verla sostener ese vuelo que tanto ha construido, y reconocer cómo ahí, en ese espacio, brilla con una fuerza muy propia. Fue uno de esos momentos donde se hace evidente que encontró algo que realmente le pertenece.

No ha sido una mariposa solitaria, y creo que ahí también está una de sus mayores fortalezas: en la manera en la que se deja acompañar, en cómo construye con otros, en su apertura y su capacidad de escucha. Nuestra cercanía, desde el inicio, se fue volviendo un lugar de apoyo mutuo muy especial. Siempre hubo un sostenernos, un estar la una para la otra, que se sentía tierno, pero al mismo tiempo muy comprometido con lo que estábamos construyendo como artistas. Crecimos juntas, aprendimos juntas, y de alguna forma nos fuimos acompañando en cada etapa de esta metamorfosis.

Ahora, en este punto final de la carrera, siento que Aleja está en pleno vuelo. No como algo terminado, sino como una mariposa que apenas empieza a recorrer el mundo con las alas que tanto tiempo le tomó construir. Y hay algo que admiro profundamente: que haya encontrado durante este proceso eso que realmente la apasiona, eso que la llena de vida. Porque no todos tenemos la fortuna de descubrirlo con tanta claridad. Sé que ese camino en el circo, en lo aéreo, y en la Lira que tanto la hace ver liberada, la va a llevar lejos, que le va a permitir viajar, seguir aprendiendo, expandirse y cumplir muchos de los sueños que ha construido desde hace años y todos aquellos que sigue anhelando.

Dana Santos 1
Dana Santos 2
Dana Santos 3
Evaluación de Pares
Escrita por Sofía Rivas

La observación de mariposas enseña sobre la paciencia y la transformación personal. Se dice, que encontrarse con una, simboliza un nuevo inicio o cambios en la vida de la persona que la logra ver. El camino de esta mariposa ha sido extenso, su proceso de metamorfosis ha sido evidente y encontrarme con ella ha sido una de las mayores suertes que la vida me ha podido brindar. Pienso en el tiempo detenido dentro del capullo, en esa transformación que ocurre sin testigos, en la paciencia que exige convertirse en algo distinto sin tener la certeza de cómo será ese nuevo cuerpo. En ti habita esa sabiduría: la de saber esperar, la de sostenerte en lo que todavía no se nombra, en lo que todavía no se muestra.

Desde primer semestre, he sido testigo de cómo te despliegas poco a poco, como si cada espacio —el salón, la escena, los ensayos, los pasillos, incluso los silencios— fuera una pequeña grieta por donde asoma una nueva versión de ti. No es un cambio abrupto, no es una transformación que irrumpe, es más bien un proceso delicado, pero profundamente constante. Como las alas que se secan al sol antes del primer vuelo, lo tuyo también tiene algo de preparación íntima, de cuidado, de tiempo perfectamente habitado. Y es ahí donde encuentro una de tus mayores fuerzas: en la capacidad de sostener el proceso, de confiar en lo que aún no termina de tomar forma. En un mundo que empuja a mostrarse rápido, a definirse, a ser algo concreto todo el tiempo, tú eliges el tránsito, eliges la transformación continua. Entiendes que hay belleza hasta en el más mínimo detalle.

Tu presencia, profundamente intencional, intensa, fogosa, sabes llenar el espacio solo con tu llegada y así llegaste a mi vida, así llegaste a mi proceso a enseñarme sobre el detalle, el cariño, la escucha dentro de lo cotidiano. Como las mariposas, no irrumpes: llegas. Y cuando llegas, algo cambia. No de manera estruendosa, sino sutil, como una corriente de aire que apenas se percibe pero que modifica la dirección de todo. Hay una sensibilidad en tu manera de estar, de moverte, de mirar, de escuchar, que transforma lo cotidiano en algo más atento, más vivo, más presente.

Admiro profundamente cómo habitas el arte. No desde la necesidad de demostrar, sino desde un lugar honesto, casi íntimo, como si cada gesto fuera una extensión natural de lo que eres. Tu forma de vestir, de hablar, de escribir, de pensar, todo está atravesado por una misma coherencia sensible. Haces del detalle un territorio importante, y en ese gesto, recuerdas que el arte también vive en lo pequeño, en lo que muchas veces pasa desapercibido. También he visto tus momentos de quietud, de duda, de recogimiento. Y lejos de pensar que ahí te detienes, siento que es justo en esos lugares donde más profundamente te transformas. Como la mariposa que aún no rompe el capullo, hay algo en ti que trabaja en silencio, que reorganiza, que reconstruye. Hay una fuerza invisible en tu manera de habitar esos espacios más frágiles, una valentía que no siempre se nombra, pero se siente. Pienso también en el vuelo, en ese instante en el que finalmente las alas se abren. Pero incluso ahí, en esa aparente libertad, hay una conciencia del aire, del entorno, de los otros. Las mariposas no vuelan de cualquier manera: hay una inteligencia en su trayecto, una forma de leer el mundo mientras se desplazan. Así te percibo también a ti: atenta, sensible, en diálogo constante con lo que te rodea, permitiendo que el entorno también te transforme.

Gracias por compartir este proceso, por permitir que quienes te rodeamos podamos acompañarte, aunque sea un poco, en cada una de tus metamorfosis. Gracias por la suavidad que no es debilidad, sino elección; por la escucha que abre espacio; por la manera en que haces sentir a otros que también están en proceso, que también pueden cambiar, que también pueden encontrar su forma. Gracias por tu forma de estar sin imponerte, por tu manera de cuidar, por tu capacidad de sostener sin necesidad de tener todas las respuestas. Hay algo profundamente humano en ti, algo que recuerda que el arte no está separado de la vida, sino que nace de ella, de sus dudas, de sus búsquedas, de sus pequeños y grandes movimientos.

Ahora, que es momento de emprender vuelo, te deseo cielos amplios. Te deseo vuelos libres, también lugares donde puedas plegar las alas y descansar sin prisa. Te deseo caminos que no siempre estén claros, porque sé que en lo incierto también encuentras sentido. Te deseo que nunca pierdas esa confianza en tu propio ritmo, en esa forma tan tuya de metamorfosearte.

Y si alguna vez el viento cambia, si alguna vez sientes que no sabes hacia dónde ir, recuerda que incluso las mariposas migran sin tener todo resuelto, guiadas por algo que no siempre se ve, pero que profundamente se siente.

Con inmensa admiración y cariño,
Sofia Rivas Ramírez (Rami)

Sofía Rivas 1
Sofía Rivas 2
Sofía Rivas 3

Evaluación de Pares
Escrita por Estefanía Millán

Conocí a María Alejandra —Mariale— en el Laboratorio de Aéreos durante el tercer periodo del 2024, bajo la guía del maestro Luis Jonathan Hernández. Recuerdo con claridad aquel primer día: éramos apenas tres estudiantes, un encuentro que no sería una clase más. Desde ese primer momento algo era evidente: Mariale nunca faltó a una sola clase. Llegaba desde muy lejos, siempre puntual, siempre presente, como quien entiende que el entrenamiento también es un acto de amor y de respeto hacia el oficio.

A lo largo de ese semestre fui testigo de cómo comenzó a enamorarse de los aéreos. Mariale suele decir que ella es una mariposa y la lira son las alas que le faltaban para volar; observar su proceso hacía que esa imagen dejara de ser metáfora para convertirse en realidad física. En la muestra final, suspendida en la lira, no interpretaba una mariposa: la habitaba. Su movimiento comenzó a contener ligereza, escucha y una delicadeza que nacía más del vínculo que de la técnica.

Cuando la posibilidad de repetir el laboratorio fue negada, como ocurrió con muchos de nosotros, su proceso no se detuvo. Continuó entrenando por fuera de los espacios académicos, demostrando que el circo no se limita a un horario ni a un aula, sino que aparece cuando la búsqueda es genuina y persistente.

Coincidimos también en Técnica Básica de Circo con los maestros Leonardo Girón y Daniel Valderrama. Recuerdo especialmente su primer parcial de malabares: había en su presencia una comicidad orgánica, una forma honesta de habitar el error y convertirlo en relato. Más adelante, con la visita del maestro Luis Jonathan Hernández, exploramos cargadas y figuras colectivas. Mariale decidió ubicarse en el rol del medio dentro de una triple altura, el más complejo. Allí comenzó a revelarse su capacidad para sostener y dejarse sostener.

En el periodo intersemestral regresamos al Laboratorio de Aéreos. Fue un proceso breve, pero profundamente transformador. Mariale empezó a dialogar con los elementos dinámicos de la lira; el movimiento dejó de ser únicamente ascenso y permanencia para convertirse en impulso, riesgo y continuidad. Su vuelo adquirió velocidad y decisión, como si el aire empezara a reconocerla.

Posteriormente coincidimos nuevamente en la clase de Circo con los maestros Leonardo Girón, Luis Jonathan Hernández y Daniel Valderrama. Allí su evolución en acrobacia fue especialmente significativa. En este periodo presencié uno de sus procesos más valientes: el encuentro con el flic flac, un elemento atravesado por el miedo debido a una mala experiencia pasada. Verla regresar a ese movimiento fue observar un acto de reconciliación. Con acompañamiento, paciencia y confianza, logró presentarlo en el parcial final con mínima asistencia. No fue solo un logro técnico; fue la recuperación de la confianza en sí misma y en el cuidado colectivo.

Uno de los procesos más reveladores fue el Ensamble de Circo dirigido por el maestro Luis Jonathan Hernández, un espacio autogestionado por los estudiantes que nació del deseo colectivo de crear. Allí Mariale llevó sus aprendizajes a la escena: participó en una triple altura femenina, desarrolló acrobacia, manipuló hula hoops de luz y convencionales, presentó un número de lira listo para circular y se dispuso generosamente al trabajo grupal en cargadas, donde tuve la experiencia directa de ser cargada por ella, sintiendo siempre escucha activa, responsabilidad y cuidado dentro de elementos de alto riesgo.

En este proceso comprendió principios fundamentales de la creación circense: que cada técnica tiene un momento único dentro de la dramaturgia, que repetir sin intención diluye el sentido y que el circo también es composición y pensamiento escénico. Posteriormente la he visto aplicar estos aprendizajes e incluso compartirlos con personas con menor experiencia, evidenciando una transición hacia el liderazgo pedagógico dentro del circo.

Nuestro encuentro más reciente fue nuevamente en Técnica de Circo con los maestros Luis Jonathan Hernández y Daniel Valderrama. Su transformación es evidente. En los malabares aparece ahora un cuerpo tranquilo, disponible, respirando con el objeto en lugar de perseguirlo. En acrobacia ya realiza algunos flic flacs de manera autónoma y busca conexiones entre elementos, ampliando su lenguaje físico. Su flexibilidad ha crecido notablemente: el arco se profundiza, el spagat se abre y sus pies comienzan a encontrar la cabeza, como si el cuerpo recordara nuevas posibilidades.

Hoy veo en Mariale una fuerza que se ha triplicado, pero sobre todo una artista enamorada del circo. Su proceso ha sido una metamorfosis paciente: capa tras capa, miedo tras miedo, descubrimiento tras descubrimiento. Una mariposa que entendió que volar no significa huir del suelo, sino elegir regresar a él con más conciencia cada vez.

Me hace profundamente feliz saber que continuará su camino en el circo y que su vuelo la llevará ahora más lejos: va a continuar su formación profesional en Cirko Vertigo School, en Italia, durante el próximo periodo académico. Siento que este paso no es un punto de llegada, sino la expansión natural de todo lo que su cuerpo y su voluntad han venido construyendo. Estoy segura de que cuando nos volvamos a encontrarnos seremos otras, atravesadas por nuevos riesgos y nuevas alturas, porque algo que su proceso confirma con claridad es que, en este oficio, el compromiso siempre termina venciendo al talento.

Con cariño y admiración,
Estefanía Millán

Estefanía Millán 1
Estefanía Millán 2
Estefanía Millán 3
Capítulo V · Escritos investigativos

Así aprendo yo

¿Cómo los diferentes modelos de enseñanza forman el aprendizaje de una persona?

Cuarto semestre 2024-10 Desafíos del Aprendizaje Maestro Manuel Enrique Díaz

Desde los tres hasta los diecisiete años, siempre estuve en el mismo colegio. La enseñanza que me inculcaron tanto en este lugar como en la casa fue muy tradicional, no solo en el estudio, sino también, en mi vida personal. Durante muchos años, este método funcionó; yo, María Alejandra Morales Cárdenas, era una niña muy aplicada y académicamente destacada. Mi cerebro y mis conductas solo conocían una forma de desenvolverse con el mundo y eso para mí, siempre estuvo bien. Hasta que llegó un momento en mi vida, en donde el aprendizaje me empezó a costar, ya no había calificaciones buenas, ni reconocimientos por excelencia, solo una mente cansada que se preguntaba a diario en donde quedó su anterior yo.

Cabe resaltar, que durante toda mi infancia y adolescencia siempre me relacioné con el arte. Pasé por muchas academias, muchas técnicas, muchos conocimientos no tan "tradicionales", y cuando mi mundo se vino abajo, el arte fue lo único que me refugió. Empecé a escuchar comentarios como: "tal vez lo tuyo no es el estudio", "tienes una inteligencia diferente", "por lo menos en eso sí eres buena", etc. Así que, después de sacar con mucho esfuerzo mis estudios adelante, investigar de carreras que tuvieran exactamente lo que yo quería y poner en práctica en lo que "sí era buena", tomé la decisión de hacer mi pregrado en Artes Escénicas. Pero estamos en una sociedad que no ha evolucionado en su pensamiento y carreras como esta, no son tan bien recibidas, y menos si estás en un entorno tradicional. Los comentarios continuaron, pero esta vez eran: "eso no te va a dar plata", "de qué te sirve estudiar algo como eso", "nunca vas a conseguir un trabajo digno", etc. Preguntándome muchas veces si había tomado la decisión correcta, llegué a la conclusión que las personas nunca estarán conformes con nada, y más si eso irrumpe la educación que generaciones anteriores a la mía tuvieron.

Así que, este ensayo parte de una experiencia personal, complementada por una investigación de clase. Entendiendo cómo algunas personas revelan desconexión entre sus capacidades y las exigencias académicas tradicionales, porque durante años, el sistema educativo ha promovido una forma aparentemente universal de aprender, basada en la lógica, la memorización y la estandarización del conocimiento. A partir de esto, surge la pregunta de investigación: ¿Cómo los diferentes modelos de enseñanza forman el aprendizaje de una persona? Para responderla, se abordarán diversas teorías del aprendizaje con sus respectivos autores vistos en clase, que permiten comprender cómo los sistemas educativos pueden potenciar o limitar las capacidades individuales.

El modelo tradicional de enseñanza y sus limitaciones

El modelo educativo tradicional ha estado históricamente influenciado por teorías del desarrollo cognitivo como la propuesta por Jean Piaget, quien plantea que el aprendizaje se da en etapas progresivas donde el individuo adquiere habilidades cada vez más complejas. Este enfoque ha sido fundamental para estructurar los currículos escolares, especialmente en áreas lógico-matemáticas. No obstante, su aplicación en contextos educativos ha tendido a homogenizar los procesos de aprendizaje, esperando que todos los estudiantes avancen de manera similar.

Este modelo prioriza la transmisión de conocimientos de forma vertical, donde el docente es el centro del proceso y el estudiante cumple un rol pasivo. En este contexto, las habilidades que no se ajustan a lo lógico o lo lingüístico suelen ser subvaloradas. Esto genera una problemática importante: aquellos estudiantes cuyas capacidades se desarrollan en otros ámbitos pueden ser percibidos como poco competentes o incluso "malos estudiantes". Desde la experiencia personal, este modelo no logró responder a las necesidades individuales de aprendizaje, generando frustración y dificultades académicas en áreas específicas. Sin embargo, esto no implicaba una falta de capacidad, sino una desconexión entre el método de enseñanza y la forma particular de aprender.

El aprendizaje como proceso social y experiencial

Frente a las limitaciones del modelo tradicional, surgen teorías que amplían la comprensión del aprendizaje. Lev Vygotsky propone que el conocimiento se construye a través de la interacción social, introduciendo el concepto de la Zona de Desarrollo Próximo, donde el aprendizaje ocurre con la guía de otros. Esta perspectiva resalta la importancia del acompañamiento, el contexto y la colaboración. Por otro lado, David Kolb plantea el aprendizaje experiencial como un proceso en el que el conocimiento se construye a partir de la experiencia directa, la reflexión y la acción. Este modelo resulta especialmente relevante en disciplinas como las Artes Escénicas, donde el cuerpo, la práctica y la vivencia son fundamentales para el aprendizaje. Desde esta perspectiva, se puede afirmar que el aprendizaje no es únicamente un proceso intelectual, sino también corporal, emocional y social. En el caso personal, fue precisamente en estos espacios de interacción, creación y experimentación donde el aprendizaje se volvió significativo.

Las inteligencias múltiples: una nueva forma de entender el aprendizaje

Uno de los aportes más relevantes para comprender la diversidad en los procesos de aprendizaje es la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Este autor propone que no existe una única forma de inteligencia, sino múltiples tipos, entre ellos la inteligencia lingüística, lógico-matemática, corporal-kinestésica, musical e interpersonal. El sistema educativo tradicional tiende a privilegiar las inteligencias lógico-matemática y lingüística, dejando en un segundo plano otras formas de conocimiento. Esto explica por qué muchos estudiantes no logran destacar en el ámbito académico convencional, pero sí lo hacen en áreas artísticas o prácticas. En este sentido, la experiencia personal se alinea con la inteligencia corporal-kinestésica, característica de las Artes Escénicas. El aprendizaje a través del movimiento, la expresión corporal y la interpretación permitió desarrollar habilidades que no encontraban espacio en el aula tradicional. No obstante, es importante señalar que, aunque esta teoría ha tenido gran impacto en el ámbito educativo, también ha sido objeto de críticas por la falta de evidencia empírica concluyente. Aun así, su valor radica en visibilizar la diversidad de capacidades humanas y cuestionar la idea de una inteligencia única.

La creatividad y la crítica al sistema educativo

Autores como Ken Robinson han cuestionado profundamente el sistema educativo actual, argumentando que este tiende a suprimir la creatividad en lugar de fomentarla. Según Robinson, las escuelas están diseñadas para preparar a los estudiantes bajo estándares rígidos que no contemplan la diversidad de talentos. En este contexto, las artes suelen ocupar un lugar secundario dentro del currículo, a pesar de su importancia en el desarrollo integral del individuo. Esta jerarquización del conocimiento contribuye a que muchos estudiantes no reconozcan sus propias capacidades y talentos. La elección de estudiar Artes Escénicas, en este caso, no fue un acto de evasión de las dificultades académicas, sino el reconocimiento de una forma distinta de aprender y de habitar el conocimiento. Fue en este espacio donde el aprendizaje dejó de ser una obligación para convertirse en una experiencia.

Aprender desde la diferencia

La experiencia analizada permite cuestionar la idea de que el fracaso académico está relacionado exclusivamente con la capacidad del estudiante. En muchos casos, lo que existe es una falta de correspondencia entre los métodos de enseñanza y las formas individuales de aprendizaje. Jerome Bruner y David Ausubel coinciden en que el aprendizaje es más efectivo cuando el estudiante participa activamente y logra relacionar el conocimiento con su propia experiencia. Esto refuerza la idea de que aprender no es un proceso uniforme, sino profundamente personal. Desde esta perspectiva, no se trataba de una incapacidad para aprender, sino de una necesidad de aprender de otra manera. El paso hacia las Artes Escénicas permitió reconocer que el conocimiento también se construye desde el cuerpo, la emoción y la creatividad.

Conclusión

En conclusión, los diferentes modelos de enseñanza influyen de manera determinante en la forma en que una persona construye su aprendizaje. Mientras que el modelo tradicional tiende a estandarizar y limitar las formas de conocimiento, teorías como las de Vygotsky, Kolb y Gardner permiten comprender la diversidad de procesos de aprendizaje. La experiencia personal evidencia que el sistema educativo no siempre logra adaptarse a las necesidades individuales, lo que puede generar percepciones erróneas sobre las capacidades de los estudiantes. Sin embargo, al reconocer otras formas de inteligencia y aprendizaje, es posible resignificar estas experiencias y encontrar caminos donde el conocimiento se construya de manera auténtica. En este sentido, aprender no debería implicar adaptarse a un único modelo, sino descubrir las formas en que cada persona logra comprender, expresar y transformar el mundo. Porque, en última instancia, aprender no es encajar en un sistema, sino encontrar el lenguaje propio a través del cual el conocimiento cobra sentido.

Bibliografía

Ausubel, D. P. (1968). Educational psychology: A cognitive view. Holt, Rinehart and Winston.

Bruner, J. S. (1961). The act of discovery. Harvard Educational Review, 31(1), 21–32.

Gardner, H. (1983). Frames of mind: The theory of multiple intelligences. Basic Books.

Kolb, D. A. (1984). Experiential learning: Experience as the source of learning and development. Prentice Hall.

OpenAI. (2026). ChatGPT (modelo GPT-5.3) [Modelo de lenguaje]. https://chat.openai.com/

Piaget, J. (1970). Psychology of intelligence. Littlefield, Adams & Co.

Robinson, K. (2009). The element: How finding your passion changes everything. Viking.

Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes. Harvard University Press.

Capítulo V · Escritos investigativos

Mórphosis

¿Cómo relaciono la metamorfosis de la mariposa con el aprendizaje de una técnica circense?

Sexto semestre 2025-10 Puesta en Escena · Circo Maestro Daniel Valderrama Gallego
  1. Introducción
    • Presentación del tema
    • Planteamiento de la pregunta de investigación
    • Importancia de la comparación entre el proceso biológico y el artístico
  2. La metamorfosis de la mariposa
    • Etapas del ciclo vital: huevo, oruga, crisálida, mariposa
    • Significado simbólico de cada etapa en términos de crecimiento personal y evolución
  3. El aprendizaje de una técnica circense
    • Qué implica aprender una técnica circense
    • Dificultades, frustraciones y logros en el proceso
    • El cuerpo como herramienta de expresión y transformación
  4. Conclusiones
    • Reflexiones finales acerca de la investigación
    • Posible respuesta a la pregunta planteada

Para el conocimiento de muchos, este tema me ha atravesado durante toda la carrera; sin embargo, a medida que pasó el tiempo fue transformándose según mis descubrimientos y mis intereses escénicos. En un principio "Mórphosis" —combinación de nombres entre Morpho, especie de mariposa con la cual se realizó la investigación, y metamorfosis— fue mi proyecto para el laboratorio de Composición Coreográfica con el maestro Humberto Canessa (tercer semestre); en donde trabajé la corpografía, la videodanza y la coreografía relacionando la metamorfosis de la mariposa Morpho con mi danza, de una forma completamente gráfica. Semestres después, conocí la danza aérea, en donde me especialicé en la lira. Desde ese momento, mi curiosidad por el circo empezó a crecer de una forma exorbitante. Aunque siempre me había enfocado en la danza, encontré mi verdadera pasión estando colgada a varios metros del piso; así que decidí llevar esta investigación por el camino hacia mi futuro. En el laboratorio de aéreos, con el maestro Jonathan Hernández – Tatán (quinto semestre), presenté un número de lira en donde la metamorfosis de la mariposa se contaba por medio de una metáfora, utilizando el cuerpo y la poesía como herramientas; ya que, la premisa principal era trabajar la belleza y la vulnerabilidad que este tema conlleva. Fue así como finalmente llegué a la pregunta planteada en un principio. Mi sexto semestre fue enfocado casi en su mayoría al circo; Técnica básica de circo con los maestros Leonardo Girón y Daniel Valderrama —Daniman—, quien también estuvo acompañándome en la puesta en escena de circo, y por supuesto, mi entrenamiento personal de lira.

Entendiendo este proceso de transformación, llegamos entonces a lo que ahora es "Mórphosis". O lo que yo llamo, mi sello artístico…

Hay viajes que no necesitan mapas, solo un cuerpo dispuesto a transformarse. El arte del circo, con sus silencios suspendidos en el viento y su ruido estático en las posibilidades, no es solo una disciplina técnica: es un rito de paso, una alquimia del ser. Quien decide aprender una técnica circense no solo entrena su cuerpo, sino que se sumerge en una metamorfosis tan profunda como la de una mariposa.

Introducción

Comparar el proceso biológico de la metamorfosis con el aprendizaje de una técnica circense no es solo un recurso simbólico: es una manera de nombrar lo innombrable. Como sugiere Gaston Bachelard, "La imaginación es la facultad de deformar las imágenes que nos proporciona la percepción" (1994, p. 16), permitiéndonos acceder a dimensiones sensibles del conocimiento. A veces, las palabras no bastan para describir lo que ocurre dentro del cuerpo y el alma del artista en formación; entonces miramos hacia la naturaleza, hacia sus misterios antiguos, para encontrar espejos donde reconocernos. La metamorfosis de la mariposa es uno de los procesos más asombrosos de la vida. Un ser que comienza como algo arrastrado, terrestre, limitado, se convierte en una criatura etérea, capaz de volar. Pero lo que ocurre entre un estado y otro es lo verdaderamente revelador: no es un simple cambio, es una disolución de lo anterior para que nazca lo nuevo. Desde la biología, este proceso implica una reorganización total del organismo; desde lo simbólico, como lo plantea Carl Gustav Jung, "La psique no es estática, sino un proceso de transformación continua" (Jung, 2012, p. 45). Este representa la muerte de una identidad previa para dar paso a una nueva configuración del ser.

Lo mismo ocurre en el arte, y más aún en el arte del cuerpo, donde no se puede fingir la transformación. Como plantean Gilles Deleuze y Félix Guattari, "Devenir no es imitar ni identificarse, sino encontrar una zona de proximidad" (2004, p. 292). Uno no puede "parecer" acróbata. Uno debe serlo. Y para serlo, algo dentro debe romperse, morir y renacer. En ese sentido, el circo no es solo un espacio de entrenamiento físico, sino un territorio de mutación personal. La técnica circense exige al cuerpo, sí, pero también exige una entrega emocional, una paciencia feroz, una apertura al riesgo. Aquí el cuerpo deja de ser objeto para convertirse en sujeto de conocimiento, tal como lo propone Maurice Merleau-Ponty, quien desde la fenomenología entiende el cuerpo como el lugar donde se encarna la experiencia y se construye el sentido del mundo. Esto implica también aprender a confiar en el vacío, en la caída, en la repetición silenciosa; es un proceso que resuena con lo que Richard Sennett describe como el trabajo del artesano: "La repetición permite que la habilidad se arraigue en el cuerpo" (2009, p. 37). Muchas veces, como en la crisálida, el cambio ocurre lejos de la mirada de los demás.

La comparación con la metamorfosis no es solo estética, es esencial. Nos recuerda que transformarse duele, pero también libera. Que el caos interno es parte del camino. Que antes de volar, hay que deshacerse. Y, sobre todo, nos recuerda que el arte, cuando es verdadero, es una forma de evolución. Así como la mariposa no vuelve a ser oruga, el artista que ha atravesado su proceso no puede volver a ser quien era antes de volar. Por eso, esta analogía no solo embellece el discurso, sino que le da profundidad. Nos permite entender que el aprendizaje de una técnica circense no es lineal ni externo, sino circular, íntimo, vital. Es una transformación total. Es, en esencia, una metamorfosis.

La metamorfosis de la mariposa

La mariposa no nace alada. Su existencia comienza como un huevo diminuto, casi invisible, depositado con precisión en una hoja cualquiera. De ese huevo brota una oruga hambrienta, un ser que se arrastra y devora el mundo con urgencia. La oruga no imagina aún lo que será. Solo sabe avanzar, crecer, alimentarse. Luego, un impulso misterioso la guía a detenerse. Se encierra en sí misma, forma un capullo, una crisálida. Allí dentro, todo se deshace. Se disuelven músculos, órganos, certezas. Nada queda de la forma anterior. Y, sin embargo, desde ese aparente caos, emerge algo nuevo. Una criatura aérea, colorida, ligera. Una mariposa. Su vuelo es la manifestación última de su transformación. No se trata solo de un cambio físico, sino de una transfiguración total del ser.

El aprendizaje de una técnica circense

Aprender una técnica circense es también un acto de metamorfosis. El alma se vuelve el lienzo, el cuerpo el pincel, y la voluntad, la tinta invisible. Uno llega con un cuerpo cotidiano, con hábitos, con miedo a caer. Pero algo llama. Ese llamado podría entenderse como lo que Joseph Campbell nombra "El viaje del héroe": una invitación a atravesar lo desconocido para transformarse. El inicio es titubeante. El cuerpo no sabe. Tiembla, duda, se cansa. Cada intento fallido es como el paso de una oruga que aún no comprende su propia forma. Pero sigue. Repite. Insiste. Y en esa repetición, el cuerpo comienza a transformarse. No solo físicamente, sino perceptivamente. Se amplían los límites de lo posible.

Luego llega el momento de la crisálida. Ese instante de pausa, de quiebre. Puede ser una lesión, un bloqueo, una duda profunda. Desde afuera, pareciera que no ocurre nada. Pero por dentro, todo se reorganiza. Como plantea Victor Turner, los procesos de transformación implican estados liminales: espacios intermedios donde las identidades se suspenden y se reconfiguran. Es un tiempo incómodo. No hay certezas. No hay resultados visibles. Solo hay espera. Pero también es un tiempo sagrado. En la crisálida, el artista se encuentra consigo mismo. Aprende a habitar la pausa, a sostener el misterio, a confiar en que lo nuevo emergerá. Es allí donde nace la verdadera transformación: no la que se mide en metros de altura o en acrobacias ejecutadas, sino la que se mide en profundidad, en autenticidad, en presencia. Relacionado con lo que Eugenio Barba denomina la "presencia escénica": una cualidad que no se enseña, sino que se construye desde la experiencia interna del intérprete.

Entonces, en esa oscuridad algo despierta, algo ocurre. Se empiezan a tejer conexiones invisibles; el cuerpo vuelve, pero distinto. Vuelve con una nueva sensibilidad, con otra forma de habitar el espacio. Ya no busca perfección, sino la verdad del sentir. El cuerpo flota. Aparece la ligereza, la fluidez. Ya no es solo técnica, es poesía en movimiento. Es el vuelo… la mariposa.

Conclusiones

Llegar al final de esta reflexión es, de alguna forma, cerrar también un ciclo. Como la Morpho, que, tras desplegar sus alas, deja atrás su vida como oruga y la transición del capullo. Este ensayo ha transitado las etapas de una transformación que es tanto biológica como simbólica, tanto física como espiritual. A lo largo del camino, comprendimos que aprender una técnica circense no es solo adquirir destreza, sino emprender un viaje profundo hacia uno mismo.

A la pregunta ¿Cómo relaciono la metamorfosis de la mariposa con el aprendizaje de una técnica circense?, la respuesta no puede ser reducida a una fórmula. Pero puedo afirmar que ambas comparten una misma esencia: son procesos de transformación radical, donde el tiempo, la entrega, el dolor y la fe en lo que aún no se ve son los ingredientes necesarios para que algo verdaderamente nuevo nazca. Así como la mariposa no puede regresar a su forma anterior, el artista que ha atravesado su metamorfosis ya no es el mismo. Ha aprendido a volar no solo con el cuerpo, sino con el alma. Y ese vuelo, en el lenguaje íntimo del circo, se convierte en arte vivo: el testimonio silencioso de una transformación profunda.

Bibliografía

Bachelard, G. (1994). La poética del espacio. Fondo de Cultura Económica.

Barba, E. (1990). La canoa de papel: Tratado de antropología teatral. Editorial Gaceta.

Campbell, J. (2004). El héroe de las mil caras. Fondo de Cultura Económica.

Deleuze, G., & Guattari, F. (2004). Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrenia. Pre-Textos.

Jung, C. G. (2012). Símbolos de transformación. Paidós.

Merleau-Ponty, M. (1993). Fenomenología de la percepción. Planeta.

OpenAI. (2026). ChatGPT (versión GPT-5.3) [Modelo de lenguaje de inteligencia artificial]. https://chat.openai.com

Sennett, R. (2009). El artesano. Anagrama.

Turner, V. (1988). El proceso ritual: Estructura y antiestructura. Taurus.

Capítulo VI · Book

Hábitat

El cuerpo en imagen

Book Mórphosis
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Fotos por · Camilo Rincón @kmi_rb Martín Quiroga @latin_visual
Capítulo VII · Galería

Ecosistemas

Un cuerpo que se adapta

La Condena

La Condena

Dir. Isaac Barbosa y Juliana Atuesta

Intento Optimista de un_ lunátic_

Intento Optimista de un_ lunátic_

Dir. Arnulfo Pardo y Laura Castiblanco

Trasescena
Mientras Caemos

Mientras Caemos

Dir. Diana Salamank y M. A. Morales

Otra cosa es otra cosa

Otra cosa es otra cosa

Dir. Humberto Canessa

346

346

Dir. Jonathan Hernández

Ecdisis

Ecdisis

Dir. Jorge Bernal

La Madriguera

La Madriguera

Dir. Humberto Canessa y Leonardo Girón

Bonus
Tormenta de Nieve

Tormenta de Nieve

Creación Colaborativa

Foto ampliada
Capítulo VIII · Reel

Biodiversidad

El cuerpo en movimiento

Mórphosis · Reel de actuación

Capítulo IX · Agradecimientos

Efecto Mariposa

Los que me sostuvieron

Agradezco a Dios, por darme este talento y el privilegio de compartirlo con otros.

Agradezco a mis padres, Carlos y Andrea; por darse la oportunidad de aceptar mi arte en sus vidas y apoyar mis decisiones.

Agradezco a mi hermano, Santiago; por creer en mis capacidades y ser una guía en este andar.

Agradezco a mi familia, por nunca perderse una presentación y estar esperándome con un aplauso, un abrazo, un dulce y un Powerade azul.

Agradezco a mis amigos, a los que se quedaron en el camino y los que aún continúan; por ser parte de esta historia y acogerla como la suya.

Te agradezco a ti, querido lector; por llegar hasta acá y permitirte conocer la vida de esta mariposa.

Aleja de 4, de 15 y de 22 años…
esto es para y por ti.

Gracias por soñar, gracias por nunca rendirte,
gracias por amar lo que haces.
Eres fuerte y valiente, eres inspiración, eres luz.

Simplemente eres tú
y eso siempre será más que suficiente.